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Noviembre, la milla de oro del E-Commerce

Finalizando el año el intercambio de ventas y compras físicas y virtuales se dispara, en consecuencia, las precauciones para este agitado lapso se fortalecen. ¿Cómo estar preparados?

El 2022 ha marcado una tendencia de consumo mesurado, y aunque la pandemia del COVID 19 ya se empezaba a superar y las dinámicas de intercambio económico también empezaban a recuperarse, diversos acontecimientos geopolíticos han generado incertidumbre en los principales mercados, así que el flujo de caja que algunas empresas pretendían alcanzar no ha satisfecho sus expectativas. Pero el impacto negativo de inestabilidad no solo ha traído repercusiones para el gremio empresarial, pues factores como la devaluación de la moneda latinoamericana (entre ellas el peso colombiano), el aumento de las tasas de interés del 11% registrado el inmediato mes de octubre, la progresiva fragmentación en las cadenas de suministro y la cifra de desempleo por encima aún de dos dígitos al mes de septiembre según el último reporte del Departamento administrativo nacional de estadística (DANE) suponen aún un alto grado de austeridad y, si esto fuera poco, la estimación del fondo monetario internacional (FMI) es que cerca de la tercera parte de la economía mundial entrará en recesión técnica para 2023, con una preocupante tendencia del 25% incluso a empeorar.

Noviembre es no obstante una oportunidad para incentivar el consumo de productos y el flujo o intercambio de bienes, motivado ello por circunstancias como la clausura del periodo regular escolar y las vísperas decembrinas; en este sentido, los hipermercados y grandes almacenes de cadena guardan para el fin de año sus más ambiciosas ofertas, pues es en este último periodo en el que las ventas se disparan y en el que las opciones de compra se flexibilizan. Pero el último trimestre no solo se caracteriza porque la necesidad de comprar se ve más impulsada por eventos y celebraciones de gran envergadura como lo son los carnavales de Halloween, reuniones familiares, las vacaciones, las navidades… sino que dos de los acontecimientos más esperados para el comercio llegan específicamente en noviembre; ellos son respectivamente: el Black Friday, que por tradición corresponde al viernes siguiente al día de acción de gracias en los estados unidos, y en el que las puertas de tiendas físicas se abren con las promociones más esperadas; esta fecha representa un aumento de hasta el 400% en ventas comparado con los demás días del año según la Cámara de comercio electrónico de Colombia (CCE) y para el mercado nacional, es una fecha que ubica al país como el quinto más consumidor de Latinoamérica, superado respectivamente por: Brasil, argentina, México y chile como lo revela Statista.

Pero para las empresas que no alcanzan a satisfacer sus necesidades de ventas en ese ‘viernes negro’ como lo denominó The New York Times en 1975, aparece el ciber Monday respondiendo a la evidente realidad, y es que las experiencias de compra en tienda física se han trasladado apresuradamente al universo digital y en consecuencia, las ventas en línea superan con amplio margen las evidenciadas en la jornada inmediata de viernes; el inicio de la semana siguiente al black Friday supone ventajas de compra tales como:

  •  Comodidad en la compra, pues la disponibilidad de la tienda no se limita al espacio físico ni a esperar turnos en filas eternas.
  •  Exclusividad, pues las ofertas del lunes suelen tener vigencia solo por ese día, mientras que las del black Friday se sostienen hasta por una semana, de hecho, algunas empiezan antes del viernes.
  •  Descuentos más llamativos, puesto que los vendedores guardan para esta fecha la intención de atraer nuevos leads, de tal suerte que alcanzan a ofrecer rebajas de hasta un 50%.
  •  Calidad, pues la experiencia de compra es ampliamente controlada por el usuario y, en consecuencia, la interacción el cliente con la tienda o con el producto está sujeta a ser más amena.

Entre las múltiples formas utilizadas para adquirir un bien o servicio durante estas fechas, el uso de tarjetas de crédito comprende un alto porcentaje de manejo; no en vano, la firma Raddar estima en un 27.6 % el aumento del valor de las transacciones con tarjetas de crédito en Colombia desde septiembre de 2021 a noviembre de 2022. Este panorama de cualquier manera se enfrenta a un preocupante escenario de recesión, más cuando la tasa de usura ha presentado un aumento lineal que se supera a sí mismo respecto al mes anterior y que para noviembre se ubica en 38,67%. En este entendido sin embargo, el gremio E-Commerce tiene el mayor impacto positivo para estas fechas: no es gratuito que alcanza a vender solo en el ciberlunes un aproximado 15% de las ventas totales del año como lo sostiene SEM Rush; pero para que esta tendencia se sostenga, es preciso tener presente que los clientes actuales tienen predilección absoluta por los mercados Omnicanal, pues con ello sienten eventualmente que su experiencia es más segura y por supuesto, cómoda.

En virtud de lo anterior, la optimización de los canales digitales para vender y para comprar bienes o servicios es una necesidad que día tras día adquiere más relevancia, mucho en el ámbito empresarial, pero más aún en el último eslabón de la cadena de producto; pues el consumidor final está expuesto a múltiples amenazas, entre ellas naturalmente, el desconocimiento. Así que la seguridad que precisan las interacciones de esta magnitud deberá ser facilitada en gran parte por el proveedor quien, con una correcta implementación de sus políticas, podrá favorecer la protección de la interacción entre clientes y negocio.

El comprador debe también implementar algunos protocolos que le permitan tener una óptima experiencia de adquisición, y para ello conviene tener claro que el velar por la seguridad de sus transacciones o compras le puede evitar muchos dolores de cabeza; así que si pone en consideración:

  •  Comparar productos en tiendas o plataformas.
  •  Asegurarse de comprar en lugares y por canales autorizados para evitar sorpresas tales como fraudes.
  •  Considerar el beneficio de la compra no solo en el valor del producto sino también en el de la entrega.
  •  Validar el precio del producto a comprar versus el valor de este algunos días o semanas previas a la oferta.

Podrá obtener resultados satisfactorios y en consecuencia, beneficios en sus finanzas.

Cuando aún la incertidumbre de la pandemia era protagonista, el gasto en las compras de finales de noviembre de 2020 fue de 10 mil millones de dólares en el "lunes cibernético"; dos años después la federación nacional de minoristas de los Estados Unidos de América (NRF) proyecta que los clientes van a comprar menos productos a causa de la inflación. Pese a esto, no cabe duda de que El fin de año es y seguirá siendo la milla más agitada en el transcurso anual del comercio, y que para este año no será la excepción a pesar de los múltiples obstáculos presentes hasta hoy; para tener en cuenta, este sector significó según el informe de la SuperSociedades de 2021 una de las mayores participaciones respecto al Producto Interno Bruto (PIB), con un aporte del 17,4%. Aunque este panorama pone de manifiesto una venturosa proyección de las ventas, La precaución con la optimización de los recursos de los compradores no deja de ser una advertencia constante y una invitación a la mesura, porque la frenética jornada de compras puede jugar un papel decisivo a la hora de involucrarnos en deudas innecesarias, en gastos exorbitantes y en crisis económica temprana. Para este fin, no descuide:

  •  Evaluar la necesidad de la compra.
  •  Contemplar el mes de enero como un lapso de altos gastos.
  •  Dimensionar la posibilidad de ahorrar a pesar de los gastos.
  •  Analizar su capacidad de endeudamiento.

Para este último Tip, tenga en cuenta que esta, no debe ser superior al 30% de sus ingresos mensuales según el Fondo Monetario Internacional (FMI); De esta manera, el impacto de los egresos efectuados el fin de año no serán un padecimiento que esté esperando por usted tras las puertas del venidero.